—Zoe, apaga ya esa tele y ven a cenar.
—Espera, mama, ya acabo.
—Ni espera ni espero. Venga, que los ojos te van a hacer chiribitas.
—Jolines, ¿y por qué a papá nunca le dices nada?
—Anda, ven a comer y calla.
—¿Qué son chiribitas, mami?
—Una cosa muy mala que les sale a los niños en los ojos cuando ven mucho la tele.
—¿Por qué solo a los niños?
—Porque sí.
—Papi, ¿a ti te salieron chiribitas cuando eras pequeño?
—No. Antes no había tan buenos programas como ahora.
—¿A Dios le salen chiribitas?
—No.
—¿Dios es rico, mami?
—No, hija, Dios no tiene dinero.
—¿Es pobre?
—No, tampoco. Dios no necesita dinero.
—¿Y cómo compra cosas?
—Dios no compra, no necesita comprar.
—¿Lo roba?
—¡No!
—¿Y no tiene tele?
—¡Eso es, ni tele ni coche ni ordenador ni juguetes!
—¿Dios es tonto, papi?
—No lo sé, hija. ¿Por qué lo dices?
—Porque si no tiene tele ni juguetes ni nada, ¿qué hace?
—Pero, Zoe, por no tener juguetes uno no es tonto.
—¿Pero cómo come si no tiene dinero para comprar comida?
—No lo sé, pregunta a tu madre que es la experta en el tema.
—Mira, Zoe, Dios no es como los hombres, no es ni como tú ni como papa ni como yo. Es distinto. No tiene nuestras mismas necesidades.
—¿Pero vosotros habéis hablado con él? ¿Le conocéis?
—Yo no he tenido el placer de saludarle, pero tu madre creo que sí que le conoce.
—¿Le conoces, mami! ¿Cómo es? ¿Cómo es?
—Bueno, (...) es muy inteligente.
—¿Más que papi?
—Uy, mucho más hija.
—Bueno, eso está por demostrar. Tendríamos que echar un Trivial para comprobarlo.
—¿Y es muy alto?
—No lo sé, hija. Yo solo hablo con él.
—Pues pregúntale si es alto.
—¡Eso, eso, pregúntale si es alto!
—No, Zoe, a Dios no se le puede molestar con tonterías. Solo se habla con él de cosas serias.
—Pues qué antipático.
—Y que lo digas, hija.
—Anda, callaos los dos y, Zoe, acábate la cena que se te está quedando fría.
—¿Y por qué papa no habla con Dios y tú sí?
—Porque yo tengo fe y papi no.
—¿A ti te cae mal Dios, papi?
—No lo sé. No le conozco.
—¿Por qué no se lo presentas, mami?
—No puedo. Tu padre no tiene fe.
—¿Qué es fe, mami?
—Fe es creer que existe Dios.
—Verás, Zoe, es muy sencillo. Lo que intenta decirte tu madre es que, para ella, Dios está vivo, mientras que para mí está muerto.
—¿Dios es un zombi?
—No. Vamos a ver (...) ¿Tú crees en Dios, Zoe?
—No sé.
—¿Qué crees, que está vivo o muerto?
—Está vivo, ¿no, mami?
—Claro que está vivo, hija. A ver, ¿tú hablas con Dios?
—No.
—Pero quieres hablar con él, ¿no es eso?
—¡Sí!
—Pues para hablar con él necesitas tener fe.
—¿Y yo la tengo?
—Si crees que está vivo es que entonces tienes fe.
—¿Entonces tengo fe?
—Yo creo que sí.
—¿Y si ya tengo fe, ahora que tengo que hacer para hablar con Dios?
—Esta noche, cuando vayas a dormir, mami te lo cuenta, ¿vale?
—¡Bien! Le voy a preguntar dónde vive para un día hacerle una visita.
—Si no hace falta, Zoe, mami ya lo sabe, ¿verdad mami?
—¿Lo sabes, mami? ¿Dónde, dónde!
—Digamos que en el cielo.
—¡Guau, en el cielo! Pero, mami, el cielo es muy grande. ¿En qué nube de todas está?
—Está en el cielo en general. Dios puede estar en muchos sitios a la vez.
—¿Y también habla con los pájaros?
—Claro, hija, con los pájaros, los peces, los leones...
—¿Y con las culebras?
—También con las culebras. Venga, acábate la cena.
—Pues es una pena muy grande que hable con todos menos contigo, papi.
—¡Es una pena tan grande que me voy a poner a llorar!
—No, papi, no llores. Esta noche le voy a pedir que también hable contigo.
—No te preocupes por mí, que a mi Dios me la refanfinfla.
—Ay, no digas eso delante de la niña.
—Creo que decir que Dios me la refanfinfla es menos delito que toda la sarta de estupideces que le estás soltando.
—¿Qué es refanfinfla, mami?
—Nada importante, hija.
—¿Qué es refanfinfla, papi?
—Tu madre no lo podía definir mejor: nada importante.
—Zoe, tus cubiertos al fregadero si ya has acabado.
—Papi, ¿me ayudas ahora a escribir las preguntas que le voy a hacer a Dios?
—Claro, hija. ¿Ya sabes qué le vas a preguntar?
—Sí. Primero lo de refanfinfla, luego quiero que me explique lo de la fe y también quiero saber si conoce a los Reyes Magos y que eche un Trivial contigo para saber quien es más listo y...
—Espera, mama, ya acabo.
—Ni espera ni espero. Venga, que los ojos te van a hacer chiribitas.
—Jolines, ¿y por qué a papá nunca le dices nada?
—Anda, ven a comer y calla.
—¿Qué son chiribitas, mami?
—Una cosa muy mala que les sale a los niños en los ojos cuando ven mucho la tele.
—¿Por qué solo a los niños?
—Porque sí.
—Papi, ¿a ti te salieron chiribitas cuando eras pequeño?
—No. Antes no había tan buenos programas como ahora.
—¿A Dios le salen chiribitas?
—No.
—¿Dios es rico, mami?
—No, hija, Dios no tiene dinero.
—¿Es pobre?
—No, tampoco. Dios no necesita dinero.
—¿Y cómo compra cosas?
—Dios no compra, no necesita comprar.
—¿Lo roba?
—¡No!
—¿Y no tiene tele?
—¡Eso es, ni tele ni coche ni ordenador ni juguetes!
—¿Dios es tonto, papi?
—No lo sé, hija. ¿Por qué lo dices?
—Porque si no tiene tele ni juguetes ni nada, ¿qué hace?
—Pero, Zoe, por no tener juguetes uno no es tonto.
—¿Pero cómo come si no tiene dinero para comprar comida?
—No lo sé, pregunta a tu madre que es la experta en el tema.
—Mira, Zoe, Dios no es como los hombres, no es ni como tú ni como papa ni como yo. Es distinto. No tiene nuestras mismas necesidades.
—¿Pero vosotros habéis hablado con él? ¿Le conocéis?
—Yo no he tenido el placer de saludarle, pero tu madre creo que sí que le conoce.
—¿Le conoces, mami! ¿Cómo es? ¿Cómo es?
—Bueno, (...) es muy inteligente.
—¿Más que papi?
—Uy, mucho más hija.
—Bueno, eso está por demostrar. Tendríamos que echar un Trivial para comprobarlo.
—¿Y es muy alto?
—No lo sé, hija. Yo solo hablo con él.
—Pues pregúntale si es alto.
—¡Eso, eso, pregúntale si es alto!
—No, Zoe, a Dios no se le puede molestar con tonterías. Solo se habla con él de cosas serias.
—Pues qué antipático.
—Y que lo digas, hija.
—Anda, callaos los dos y, Zoe, acábate la cena que se te está quedando fría.
—¿Y por qué papa no habla con Dios y tú sí?
—Porque yo tengo fe y papi no.
—¿A ti te cae mal Dios, papi?
—No lo sé. No le conozco.
—¿Por qué no se lo presentas, mami?
—No puedo. Tu padre no tiene fe.
—¿Qué es fe, mami?
—Fe es creer que existe Dios.
—Verás, Zoe, es muy sencillo. Lo que intenta decirte tu madre es que, para ella, Dios está vivo, mientras que para mí está muerto.
—¿Dios es un zombi?
—No. Vamos a ver (...) ¿Tú crees en Dios, Zoe?
—No sé.
—¿Qué crees, que está vivo o muerto?
—Está vivo, ¿no, mami?
—Claro que está vivo, hija. A ver, ¿tú hablas con Dios?
—No.
—Pero quieres hablar con él, ¿no es eso?
—¡Sí!
—Pues para hablar con él necesitas tener fe.
—¿Y yo la tengo?
—Si crees que está vivo es que entonces tienes fe.
—¿Entonces tengo fe?
—Yo creo que sí.
—¿Y si ya tengo fe, ahora que tengo que hacer para hablar con Dios?
—Esta noche, cuando vayas a dormir, mami te lo cuenta, ¿vale?
—¡Bien! Le voy a preguntar dónde vive para un día hacerle una visita.
—Si no hace falta, Zoe, mami ya lo sabe, ¿verdad mami?
—¿Lo sabes, mami? ¿Dónde, dónde!
—Digamos que en el cielo.
—¡Guau, en el cielo! Pero, mami, el cielo es muy grande. ¿En qué nube de todas está?
—Está en el cielo en general. Dios puede estar en muchos sitios a la vez.
—¿Y también habla con los pájaros?
—Claro, hija, con los pájaros, los peces, los leones...
—¿Y con las culebras?
—También con las culebras. Venga, acábate la cena.
—Pues es una pena muy grande que hable con todos menos contigo, papi.
—¡Es una pena tan grande que me voy a poner a llorar!
—No, papi, no llores. Esta noche le voy a pedir que también hable contigo.
—No te preocupes por mí, que a mi Dios me la refanfinfla.
—Ay, no digas eso delante de la niña.
—Creo que decir que Dios me la refanfinfla es menos delito que toda la sarta de estupideces que le estás soltando.
—¿Qué es refanfinfla, mami?
—Nada importante, hija.
—¿Qué es refanfinfla, papi?
—Tu madre no lo podía definir mejor: nada importante.
—Zoe, tus cubiertos al fregadero si ya has acabado.
—Papi, ¿me ayudas ahora a escribir las preguntas que le voy a hacer a Dios?
—Claro, hija. ¿Ya sabes qué le vas a preguntar?
—Sí. Primero lo de refanfinfla, luego quiero que me explique lo de la fe y también quiero saber si conoce a los Reyes Magos y que eche un Trivial contigo para saber quien es más listo y...